Trans formando nuestra idea sobre el VIH/SIDA

El día 1ro de diciembre se conmemora cada año el día mundial por la lucha contra el VIH/SIDA. Cada año se invita a la reflexión a partir de un lema y este año la consigna es “Que lideren las Comunidades”. Cuando pensamos la lucha contra el VIH/SIDA en Chile y la región, aparecen algunos conceptos que habitan en nuestro imaginario colectivo. Por lo general estas imágenes tienden a pensarse en los “grupos vulnerables” o “minorías”. Desde lo externo existen muchas formas de nombrarnos, pero a la vez muy pocas formas de imaginarnos. La realidad es que

las personas trans acceden a los programas de atención especializada en el diagnóstico, manejo y tratamiento de infecciones de transmisión sexual (ITS ) cuando ya es muy tarde, cuando están muy enfermas y las acciones posibles son más limitadas. No acuden a tiempo, en parte, porque esto a su vez significa sufrir de maltrato y humillaciones. Si bien hemos avanzado grandes pasos como país y como sociedad para desmitificar nuestras ideas sobre el VIH/SIDA, siguen existiendo o se siguen perpetuando ideas que ponen en grave riesgo la salud mental de nuestra comunidad. 

Nos parece necesario -a la vez que adherimos al lema de este año- que lideren las comunidades. Luchar contra el VIH/SIDA no puede sólo suceder al interior de un box de atención, es un trabajo colectivo que necesita de la articulación de todos los sectores, desde salud, educación, pasando por trabajo y vivienda. 

 

Tampoco podemos dejar de considerar la grave situación de extractivismo que sufre la comunidad trans travesti y no binarie por parte de aquellos grupos privilegiados con acceso al saber. Por un lado, imaginan la vivencia trans como algo extrapolable a todos los grupos dentro de la diversidad. Imaginando que todo cuerpo disidente por antonomasia debe ser pensado como enfermo y propenso a el peor de los designios. Llevades por esta lógica no es extraño pensar que las personas trans somos “población objetivo” de las políticas públicas referentes a VIH/SIDA.

Esta situación no sólo la encontramos en las formas de prevención. En los estudios e investigaciones sobre HSH (hombres que tienen sexo con hombres) muy frecuentemente se incluye a transfemeneidades (mujeres trans en su mayoría) en un desafortunado intento de clasificación a partir de conductas sexuales similares. En este tipo de estudios, incluyen trabajadoras sexuales, quienes revelan altísimos riesgos asociados, en parte, por la exclusión que el Estado históricamente les ha mantenido negligentemente, pero son utilizadas como meras sujetas de estudio, sin una mirada integral como personas, de sus voces, necesidades y luchas personales.  En segundo lugar, las transmasculinidades son fuertemente olvidadas en relación a la lucha en contra del  VIH/SIDA, por lo general asociades con conductas sexuales estereotipadas por el marco cisheteronormativo y muy poco tomadas en cuenta con sus propias particularidades y necesidades. Según un estudio de prevalencia realizado en EEUU, publicado en 2022, las estimaciones iniciales de prevalencia de seropositividad en hombres trans o transmasculinidades eran mucho menores de las que arrojaba este estudio, pero los resultados mostraron ser incluso mayores que el de la población general. Esta investigación también remarcó el aumento de estas cifras cuando los datos se desagregaban según pareja sexual, obteniendo una prevalencia aún mayor cuando las parejas correspondían a hombres cisgéneros. Lo anterior a pesar de no ser comparables a la situación chilena, nos abre la posibilidad a revisar las aproximaciones en términos de esfuerzos de prevención del VIH/SIDA. En resumen es preocupante la poca inclusión de corporalidades transmasculinas en tales estudios, versus la incorporación de transfemeneidades, quienes son frecuentemente incluidas en los grupos de HSH.

Este tipo de comparaciones, además de ser estrepitosamente violentas y discriminadoras, no reflejan una realidad extrapolable ni por sus características sexuales corporales  -algo que muchas personas se empecinan en comparar- ni en prácticas sexuales, por consiguiente, la mirada que debemos conseguir del punto de vista de salud, es atender estas necesidades específicas de forma integral, como haríamos de la misma forma con la población general en términos de prevención.

Retomando el tema de la investigación, desde las organizaciones consideramos necesaria de análisis, pues es gracias a los datos estadísticos, porcentajes y números, es que logramos ver la magnitud de los problemas en nuestra comunidad, y considerando la escasa evidencia en diversidad de temas trans en nuestro país, se nos hace necesario considerar los estudios extranjeros, en la medida que da la posibilidad de contextualizar con la realidad chilena. Es por todo lo ya expuesto, que creemos necesaria también una consonancia entre la investigación y la acción política, con perspectiva transfeminista y latinoamericana. Transformar las nociones respecto al VIH, trabajo sexual, acceso a salud sexual y reproductiva y no reproductiva, derechos, vulnerabilidad y lo trans, debe también ir de la mano de cuestionar las relaciones de poder que se generan en la producción y divulgación del conocimiento.

Las lógicas colonialistas siguen operando en nuestros cuerpos a través de procesos más complejos, despolitizados y academicistas, reforzando las mecánicas de saqueo, obtención de utilidades según sus propios intereses y reproduciendo estructuras desiguales, considerando a su vez los grandes obstáculos que como personas transgénero nos hemos visto enfrentades para acceder a la educación y posicionamiento desde la producción de conocimiento académico.

Cuando hablamos de la necesidad de “que lideren las comunidades” no sólo hablamos de que participen de sus espacios autoconvocados, con sus pares. Hablamos también de asegurar y garantizar el acceso de las comunidades trans a los espacios  epistemológicos de construcción colectiva de conocimientos situados, en términos de educación, vida laboral y desarrollo personal. Necesitamos más profesionales trans que nos puedan acercar sus conocimientos de VIH/SIDA, más profesionales trans en la toma de decisiones en Salud Pública, pero por supuesto, aún nos encontramos ocupades resistiendo y sobreviviendo. 

Equipo OTD Chile

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